domingo, 14 de abril de 2013

Muamar Al-Terrorist

En 1969 un grupo de jóvenes militares dio un golpe de Estado contra la decadente dictadura del Rey Idriss de Libia. Por aquel entonces, Libia era un país inmenso a la par que despoblado, gobernado por diversas Tribus que no se caracterizaban precisamente por sus buenas relaciones. Entre ese grupo de militares que propiciaron el cambio de régimen en Libia se encontraba Muamar Al-Gadafi, Gadafi no pertenecía a  ninguna de las grandes Tribus del país, lo que facilito su ascenso a la Jefatura del Estado.
Al poco tiempo de conseguir el poder, el nuevo dictador aplasto las ilusiones y esperanzas de millones de libios que habían  visto en Gadafi  el cambio que su patria necesitaba. Muamar se encargo de eliminar a todos aquellos que pudieran hacerle sombra en el ejército y en Gobierno,  y comenzó a colocar a sus innumerables hijos en los puestos de mayor  responsabilidad del Estado, poco después, comenzaría  a maltratar a su maltrecho pueblo, como hemos podido ver también en estos días.
Hay que recordar que aunque en muchas ocasiones el régimen libio haya sido la niña bonita de occidente, Gadafi ha jugueteado con lo peorcito de cada casa; ha colaborado con el Ira, Al-Qaeda, Eta… formando terroristas y financiando los atentados que mataban a inocentes en nuestros países.
Casi 50 años después, el pueblo libio grita a los cuatro vientos LIBERTAD;  reclaman justicia y democracia para su país y estoy seguro, que más pronto que tarde conseguirán sus objetivos al igual que sus vecinos de Egipto y Túnez. Ahora Gadafi, ve en su  pueblo a su peor enemigo y no le temblara la mano en exterminar a sus ciudadanos si las fuerzas armadas de occidente no consiguen derrocarlo.
Nuestro país tiene la obligación y el deber moral de colaborar con sus aliados para acabar con el régimen de Gadafi y sus gadafis, y ayudar al pueblo libio a caminar hacia una democracia. Espero que el Gobierno de Zapatero, el que gritaba hace 7 años el “No a la guerra” en esta ocasión sepa estar a la altura por primera vez y esté dispuesto a cumplir con sus  responsabilidades internacionales.